Los zapatos rústicos han causado un fenómeno en la moda exclusiva. Años atrás este tipo de calzado solo era visto como complemento del uniforme de trabajo más rural, pero en la actualidad se han incorporado al outfit moderno.

Su éxito aumenta con el paso de los años y se debe a que han sabido reinventarse manteniendo su sello principal, la artesanía. Las alpargatas continúan vigentes cada verano dejando claro que no son una simple moda, muy por el contrario han logrado mantener su estatus de imprescindible cada temporada estival.

La también conocida como espardenya, que no era más que el calzado empleado para hacer las labores en el campo. Cataluña y Baleares eran los principales creadores de estas piezas a base de esparto, lona o yute trabajadas a mano para dar como resultado un producto único y de alta calidad. Esto fue lo que precisamente enamoró a Yves Saint Laurent en la década de los 70 cuando recurrió a la casi centenaria firma Castañer para que le ayudara en la creación de un modelo con cuña incorporada que al subirse a la pasarela pasó a ser el gesto definitivo de incursión de la alpargata en el mundo de la moda.

Entonces llegarían otros diseñadores a fijarse en este calzado para sus respectivas colecciones y muchas serían las firmas que surgirían de la nada para crearlo a lo grande sin importar su origen humilde. Pasa así a convertirse en artículo de lujo marcado por la excelencia de los acabados que sale de su zona de confort.

«Reinventar un clásico de la mano de la artesanía y la tradición siempre es una aventura apasionante. Seguimos entendiendo una temporada más que un clásico nunca termina de decir todo lo que tiene que decir», dicen desde Abarca, una de las firmas «Made in Spain» que participan de este resurgir que no se limita a repetir lo heredado de décadas pasadas, sino que trata de influir en la manera de vestir contemporánea.