Como bien se sabe, desde julio del 2018 se ha desatado una guerra comercial entre los gigantes EE. UU. y China, disputa que se ha ido intensificando en el transcurso de los meses y ha significado que productos como el calzado, importado desde grandes cantidades desde China, se le haya aplicado un mayor porcentaje de aranceles, 25% para ser exactos, creando gran controversia entre los consumidores que serían los principales afectados.

Por su parte, los expertos señalan que la estrategia de Trump, en teoría, es hacer que los productos chinos incrementen de precio en el mercado americano por lo cual los compradores optarían por elegir  productos nacionales. De esta manera Trump, obligaría al gobierno Chino a regresar a la mesa de negociaciones y crear disposición respecto a distintos asuntos comerciales.

Del mismo modo, el gobierno chino expresó su incomodidad por las medidas tomadas y se comprometió a tomar las acciones necesarias para contrarrestar la problemática. Las marcas Nike y Adidas aseguraron que las sanciones aplicadas perjudicaran a la economía en general. Una estimación de la Organización de Distribuidores y Minoristas del Calzado de Estados Unidos señala que la nueva medida podría aumentar el costo para sus clientes en unos US$ 7000 millones anuales. Así mismo, se aseguró que disminuirá la competitividad de las compañías estadounidenses, reducirá la eficiencia de sus cadenas de suministro globales y repercutirá en la economía de Estados Unidos.

Como se mencionaba anteriormente, Los consumidores principales afectados, también están sintiendo el malestar, la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado estima que un arancel del 25% sobre las importaciones de prendas de vestir aumentará los costos para una familia de cuatro personas en 500 dólares al año.

-Controversia: ¿Quién paga los aranceles?

Una clara discrepancia se viene produciendo en el Gobierno estadounidense, donde el presidente Trump ha asegurado en repetidas ocasiones que será china quien pague el incremento de aranceles, sin embargo, Larry Kudlow, su asesor económico, admitió que son las empresas estadounidenses las que, en realidad, pagan los impuestos sobre los productos traídos de China.

Otro punto de vista señala que es muy probable que estos costos adicionales se transfieran a los consumidores estadounidenses en forma de precios más altos.