Los fabricantes argentinos de calzado denunciaron recientemente una escasez de cuero y aumentos en los precios a causa de la especulación sobre su abastecimiento, para lo cual pidieron la intervención del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Si bien calculan que la producción aumentará 10% este año, los fabricantes de calzado de todo el país denunciaron que existe especulación con el abastecimiento de cuero y que sufren aumentos quincenales, lo cual está impactando en la producción industrial, para lo cual pidieron la intervención del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Fuentes de la Cámara de la Industria del Calzado aseguraron a BAE Negocios que los frigoríficos se ocuparon en los últimos meses de comercializar el cuero salado y que “se vive una situación de faltantes, donde las curtiembres nos plantean que están complicadas, al tiempo que nos llegan aumentos cada quince días”. 

En 2020, con la llegada de la pandemia, se dio un escenario en el que el Gobierno habilitó la exportación de cueros salados con arancel cero frente a cierta resistencia de las curtiembres, a recibir un producto cuyo precio internacional se había precipitado notablemente. “Finalmente, exportar cueros salados era el negocio y así aparecieron frigoríficos nuevos. El cuero con valor bajo en dólares y propicio para subfacturar”, plantearon desde empresas nucleadas a la cámara que fabrica calzado.

“No tenemos ni cuero ni precio. Pedís 1.000 cueros y te dan 10”, agregan. Cabe reseñar que el calzado de cuero representa aproximadamente el 30% del total de la producción a nivel nacional, ya que el resto se completa con sintético y textil.

Producción anual

No obstante, los empresarios del calzado proyectan una fabricación anual de al menos 70 millones de pares, frente a los 60 millones de pares del año pasado. “El cuero interno lo estamos pagando más caro que el precio internacional, porque el 80% del cuero se exporta”, añaden. En enero, las ventas estuvieron 2 a 3% por encima de 2020, con importaciones muy controladas.    

En tanto, fuentes del sector de las curtiembres explicaron: “En pandemia el cuero dejó de tener valor, porque se cerraron todas las fábricas del mundo. El cuero cayó de precio, hasta no tener quien lo compre, su valor era 0”.

“Los frigoríficos tuvieron un serio problema por eso, y reclamaban, ya que es un material perecedero y sucio. Esto duró un par de semanas. Luego cuando las curtiembres pudieron abrir y hacer los procesos, hubo una pequeña mejora. El gobierno, ante el reclamo de los frigoríficos de los cueros pudriéndose, tomó una medida extraordinaria por 2 meses de bajar a 0 el arancel de los cueros salados. En 2 meses, la producción se fue reestableciendo, pero se puso por 2 meses más, hasta fin del 2020”, completaron las fuentes.

En enero, se decidió ponerle una arancel del 4,5% y no del 15% como tenía antes, y es su arancel histórico. “Esta medida, provisoria para solucionar un tema real, se extendió en el tiempo de más, y provocó que en el mes de enero se exportaran en salado el 80% de la faena”, señalaron desde las curtiembres.

“La industria curtidora tiene capacidad para curtir todos los cueros que se faenan en el país, toda la cadena de valor tiene un perfil netamente exportador, y es de mano de obra intensiva. Es decir que crea trabajo y trae divisas. Ahora las mayores exportaciones no son de los frigorificos, sino de tres vivos acopiadores, que mandan los cueros a precios vil, para poder cobrar el dólar en negro, aprovechando que la Aduana no tiene valor de referencia, porque no era un material que se exporte”, finalizaron. Fuente: BAEnegocios