Está claro que la forma de consumir ha cambiado por completo, a partir del freno repentino en la producción de muchos sectores, por las medidas ejecutadas para intentar aplanar la curva de contagio del coronavirus, y la forma en como realizamos la compra y venta de productos y servicios se ha visto en la necesidad de reinventarse. De acuerdo con el presidente de la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece), Helmut Cáceda, las transacciones electrónicas a escala nacional registraron un incremento de 400% durante los primeros cien días del confinamiento obligatorio.

Entonces se habla de un contexto donde el comercio electrónico es impulsado por la pandemia, y las empresas deben tomar esta dificultad y transformarla en una oportunidad, es decir, dichas empresas deben responder a la confianza brindada por el cliente. Uno de los principales problemas es que algunas organizaciones reciben pedidos sin considerar si tienen los artículos en almacén y los productos demoran en llegar a sus clientes, desencadenando un sinnúmero de quejas y malestares.

Solamente en los dos primeros meses de cuarentena, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección Intelectual (Indecopi) recibió cerca de 1,027 reclamos de compras en línea, con lo cual se perjudican todas las empresas que realizan dicha actividad, puesto que pierden la credibilidad ante posibles consumidores/clientes.

En este sentido, el Gobierno peruano, por medio del Ministerio de la Producción, ha lanzado un programa de capacitación sobre comercio electrónico orientado a los productores y vendedores, los conglomerados productivos o comerciales deben cumplir medidas de bioseguridad, incluidas las transacciones con algún tipo de tarjetas.

Fuente: Diario Oficial El Peruano